En el fondo me alegro de todo esto.
Quizás he perdido un amigo pero yo no guardo rencor, soy incapaz de hacerlo. Y, por otra parte, he ganado mucho más. Creo que en los últimos meses he estado bastante ciega y no he visto, o no he querido ver, muchas de las cosas que pasaban a mi alrededor. Ahora siento que he malgastado mucho tiempo, pero todo eso ya se terminó. Voy a centrarme en lo verdaderamente importante, en las cosas más sencillas que me hacen feliz: mis amigos, los paseos por la playa, coger mi cámara e irme a fotografiar a cualquier parte, el fútbol y celebrar que estaremos otro año más en primera, porque nos vamos a salvar, volver a las noches de pelis y palomitas y a las tardes de guerras de helado. Voy incluso a disfrutar de las mañanas en clase o de las tardes encerrada en casa entre apuntes. Voy a coger el iPod, apagar las luces y bailar y chocar con paredes y puertas. Voy a volver a cantar en la ducha y lo voy a hacer a gritos. Le voy a dedicar cada mañana una sonrisa al espejo, y un beso cada noche. Porque lo que estaba de primero en mi lista no se merece ni el último lugar, sencillamente ha desaparecido. Como bien dice una canción 'lo que nace se apaga, de ser todo eres nada'. Y aunque nunca nada puede ser perfecto, que le den a los problemas, merezco ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario